Estamos educando niños que creen que lo merecen todo…

Esto me contó el otro día Jimena, una maestra amiga mía. Resulta que llegó a su salón Ana, una chiquita de unos 6 o 7 años, con una gran sonrisa, muy platicadora, una niña muy linda y muy normal… Y por supuesto Jimena pensó: ¡Qué placer! Si conocieras a Jimena, sabrías que no hay maestra más enamorada de los niños que ella.

La alegría no le duró mucho… Los maestros a veces tenemos en nuestro salón a esos niños que con su actuar te dicen: ¡No quiero y hazle como quieras!

Tan pronto llegó Ana, a al ver el trabajo que tenía que hacer comenzó a quejarse, cuando Jimena le pidió amablemente que acomodara su cuaderno de manera correcta dijo NO, que no lo iba a hacer y que si no era como ella quería no iba a trabajar. En su tono y en su lenguaje estaba el mensaje “No eres quién para decir qué tengo que hacer…”

La verdad es que niños de todo el mundo, desde infantes hasta adolescentes, están o sienten que están al mando en sus casas y en sus escuelas. ¿De dónde viene esto?

Tan pronto como el niño empieza a hablar, empieza a pedir cosas, de hecho, cuando llega a los cuatro o cinco años la frase: ¿Me compras? Es una de las que más escuchamos los papás. Las peticiones de nuevos juguetes o de dulces, no cesan y son acompañadas de la actitud “¡Lo quiero ahora!”

Los papás queremos darles cosas a nuestros hijos, y la verdad es que en parte es instintivo, en la época primitiva, los padres cavernícolas tenían en instinto de proveer comida, techo y protección a sus descendientes. Así que los padres “modernos” seguimos teniendo ese instinto de protección. El problema surge cuando en la actualidad, cedemos ante cada pequeña cosa o necesidad que nuestro niño expresa. Al hacerlo, estamos sembrando en ellos un equivocado sentido de que se lo merecen todo… Lo que se traduce en que el niño piensa: “Soy, por lo tanto merezco”.

La sociedad actual nos envía el mensaje de que mientras más cosas demos a nuestros hijos, mejores padres somos. Y a los niños se les hace creer que merecen recibir solo por existir.

Vivimos bombardeados por los medios que nos dicen: “Esto es lo nuevo, lo que todos tienen y si no lo tienes tú, no estás a la moda”.  Así que como padres nos sentimos obligados a dar y pronto, pronto, los niños se sienten con derecho a recibir.  Esto se traduce en que los padres dan más de lo que los niños necesitan, e incluso más de lo que realmente pueden pagar.

La idea dResultado de imagen para entitled childrene “Yo merezco” también se siembra cuando alabamos a los niños por cualquier cosa o cuando los premiamos por cosas que deben ser parte de sus actividades cotidianas, como recoger su cuarto, poner la mesa, ir a la escuela, sacar buenas calificaciones. O cuando con tal de no tener un problema con ellos, cedemos ante lo que sea que nos están pidiendo.

No hay nada de malo con premiar o reconocer los logros y la excelencia, pero esto se vuelve un problema cuando se premia o se reconoce algo por lo cual el niño no hace ningún esfuerzo.

Los papás creemos que en lo secreto o con sus amigos, los niños dicen: “Mis papás son geniales. ¡Me compraron unos tenis nuevos!” o “Mis papás me quieren mucho, porque tengo el juguete que quería …” ¡Ja, ja, ja, ja! Nada más lejano de la realidad. Cuando los niños reciben y reciben sin esforzarse o sin ninguna razón aparente, ellos consciente e inconscientemente creen que se lo merecen, que es obligación de los padres, darles lo que ellos quieren.

Los niños que piensan “Yo merezco”, tienen un bajo desempeño en la escuela, muy poca disposición para seguir las reglas y las instrucciones de los adultos, además de baja tolerancia a la frustración.

No digo que nunca hay que darles nada. Sin embargo, la forma en la que les damos a los niños puede desarrollar un sentido de “Yo merezco”, o bien puede ayudarles a desarrollar un sentido de empoderamiento y de propiedad al ganarse las cosas.

Cómo ayudar a nuestros hijos a cambiar la idea de “Yo merezco”

Las siguientes acciones te ayudarán a conectar con tu hijo y a empoderarlo, de manera que él mismo se sienta orgulloso de sus logros y de su pertenencia a su círculo familiar.

  1. Tiempo especial

Los padres de hoy andamos corriendo, ocupados con mil cosas. Esto nos dificulta conectar de verdad con nuestros hijos de maneras significativas.

A veces, puedes sentirte irritado cuando los niños te interrumpen continua e inoportunamente, sin embargo, para ellos son intentos de conectar contigo a un nivel más profundo.

Dedicar a los niños 10 minutos de tiempo especial, donde sean ellos el centro de tus actividades, sin celular, sin televisión, sin distracciones. Esto cargará el tanque emocional de tu hijo, establecerán una conexión más significativa, logrando que su necesidad de pertenencia esté satisfecha.

  1. Retírate de las luchas de poder

¿Has sentido que desde que te convertiste en madre/padre todo son luchas de poder con tu hijo? A todos nos pasa. Los niños quieren algo y probarán nuestros límites. Eso es normal, es parte del desarrollo de los niños. Sin embargo, luchar con ellos no es la respuesta.

Una simple lucha de poder por un dulce, puede convertirse en un conflicto de tipo monumental cuando luchamos contra nuestros hijos. Para una batalla, se necesitan dos. Toma una decisión, mantente firme y deja atrás cualquier lucha de poder. Si tienes duda sobre cómo manejar un berrinche consulta aquí.

  1. Adapta el ambiente de tu casa

El trabajo de la casa nunca para. Quisiéramos tener una varita mágica que recogiera y limpiara todo. Así que un par de manos extra nunca está de más.

A los niños les gusta mucho ayudar, esto les hace sentir incluidos, pertenecidos. Hacer nuestra casa kid-friendly, o sea apta para niños, les empodera y les da la oportunidad de colaborar y ser parte del equipo.

A mí me encantan las vajillas de cerámica, sin embargo, mi esposo y yo lo platicamos y acordamos cambiar nuestra vajilla diaria por una de plástico, que nos permitiera asignarle a nuestra hija la labor de poner la mesa a la hora de la comida y también llevar sus platos al fregadero después de comer.  También hay comida sana a su alcance, por lo que puede servirse sola leche o algún refrigerio, los juguetes están a su nivel, lo que le permite ser responsable de organizarlos.

Revisa tu casa y has los ajustes que requiera para que tu hijo se sienta empoderado.

  1. Dile a tus hijos lo que sí pueden hacer

Todo el día los niños escuchan cosas como: “No te subas”, “No te muevas”, “No vayas”, No.. no.. no.. todo el tiempo. Muchas veces decimos No para mantenerlos seguros, pero otras veces lo hacemos para ahorrar tiempo o lograr que hagan las cosas.

Trata de reformular tus frases de manera que le digas a tu hijo lo que sí puede hacer. Empodéralo para que tome más responsabilidades y que aprenda nuevas tareas ayudándolo a saber lo que tiene que hacer.

  1. Toma tiempo para entrenar

Hay cosas que los niños pueden hacer, pero no los hemos enseñado, como hacer su cama, vestirse solos, doblar la ropa, etc. Mostrarles cómo se hacen las cosas y darnos el tiempo para entrenarlos, les hace sentir confiados, competentes, lo que incrementa su seguridad y su conexión con nosotros.

  1. Permíteles tomar decisiones

Los niños que no tienen permitido tomar decisiones frecuentemente, suelen sentirse frustrados. Otra manera de empoderarlos y devolverles la autonomía. Permíteles escoger cosas como qué ropa ponerse, cómo peinarse, hasta que actividad en la casa quieren realizar.

Tómate el tiempo de empoderar a tu hijo y luego míralo crecer.

firma-blog

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: