El cerebro del niño afligido/estresado/deprimidoadolescente

Los niños afligidos se distinguen por su lamentable habilidad para pedir de otros exactamente lo opuesto a lo que ellos realmente necesitan (L. Tobin).

Conectar con los estudiantes afligidos no es tarea fácil. Muchos de estos jóvenes llegan diariamente a nuestras aulas deprimidos, hostiles, desalentados, desmotivados y enojados.

Detrás de sus muchas veces indignante y provocadora conducta, la vida de estas jóvenes personas se queda corta en alegrías y está llena de desesperación y desesperanza. Su hostilidad y enojo es una manera de no sentir precisamente esa desesperanza, ni esa desesperación.

El Dr. Nicholas Hobbs y sus principios de Re-Educación, escribió sobre la falta de alegría en la vida de los niños afligidos desde 1980, sin embargo nuestro enfoque con ello sigue basado en disciplina, consecuencias, sistemas de recompensa y el tratamiento de una conducta “basada en el dolor”, a través de métodos disciplinarios “basados en dolor”.

Sábete esto sobre esos, tus niños más difíciles… ¡ESTÁN SUFRIENDO!

Tus alumnos más afligidos están sumergidos en el dolor. Hacer el esfuerzo por no ahogarse en él crea niveles increíblemente altos de estrés tóxico.

Niveles de estrés y sus consecuencias

niveles-de-estres

 

Cuando el nivel de estrés es demasiado intenso, provoca conductas basadas en el dolor. También sabemos que el efecto repetido del estrés afecta el cerebro.

Veamos lo que el estrés le hace al cerebro:

Cuando se percibe en una situación de estrés el cerebro reduce su marcha. Por lo que rápidamente entra en un modo de supervivencia y responde ya sea congelándose, defendiéndose o huyendo.

La parte pensante del cerebro se apaga y toma control la parte hacedora.

Modelo del cerebro de disciplina consciente modelo-del-cerebro

 El sistema de alerta del cerebro es la amígdala. La amígdala, cómo un Chihuahua, siempre está de guardia y alerta. La amígdala detecta rápidamente los estímulos del exterior y rápidamente decide si es una amenaza o si es peligroso. Siempre está a la bchihuahua.pngúsqueda del peligro.

La amígdala lee los tonos de voz y las expresiones faciales para diferenciar un amigo de un enemigo.

Un estímulo que es percibido como una amenaza es notado por la amígdala la cual moviliza la emoción apropiada. Esta parte del cerebro detona nuestra respuesta de pelear, congelarse o defenderse.

El estrés repetido y abrumador la amígdala y se vuelve híper alerta al peligro. Incluso cuando no existe ninguna amenaza externa presente. Estos jóvenes están persistentemente en estado de alerta.

Actualmente existe una amplia cantidad de investigaciones que apoyan la noción de que los maestros con una adecuada actitud pueden crear relaciones positivas y duraderas con este tipo de alumnos. La investigación sobre resiliencia también es muy clara.

La ruta para crear Alianzas poderosas con los estudiantes en riesgo

Estudios de desarrollo muestran cómo los jóvenes superan exitosamente riesgos y retos, como familias conflictivas, pobreza y desventajas, para convertirse en individuos competentes, confiados y cuidadosos (Werner y Smith, 1992), así como estudiantes exitosos, dichos estudios claramente documentan el poder de los maestros que se interesan por los alumnos y las escuelas que transmiten altas expectativas y proveen oportunidades para que los alumnos se involucren activamente en el proceso de aprendizaje (Higgins, 1994; Masten y Coatsworth, 1998; Rutter, Maughan, Mortimore, Ouston y Smith, 1979; Werner y Smith, 1989, 1992, 2001).

La neurociencia y los chicos afligidos

esquema miedo y ansiedad.png

Uno de los hallazgos más importantes en la ciencia del cerebro es la neuro-plasticidad, que es lo equivalente cerebralmente a la resiliencia. La neuro-plasticidad es la habilidad del cerebro para crear nuevas rutas. La ciencia nos dice ahora que el cerebro tiene enormes poderes para reestructurarse y compensar hasta los mayores riesgos sociales.

La plasticidad permite que el cerebro se recablee a sí mismo.

El cerebro del adolescente sigue en construcción y no estará totalmente maduro hasta que la persona alcance los veintes. El tiempo es un aliado para el desarrollo de nuevas rutas cerebrales para la autorregulación y el crecimiento. La investigación sobre resiliencia y neurociencia muestran que los adolescentes pueden sobreponerse al trauma y ser más fuertes en el proceso. El número de adultos, fuera de la familia, que se preocupen por el joven puede ser un predictor mayor de éxito para estos jóvenes en riesgo.

Eric Laursen ha escrito los siete hábitos para restablecer relaciones con jóvenes en riesgo:

  1. Confianza
  2. Atención
  3. Empatía
  4. Disponibilidad
  5. Afirmación
  6. Respeto
  7. Vitud

Esta es la ruta que nosotros como maestros y las escuelas necesitamos recorrer con nuestros niños y jóvenes más difíciles.

La confianza es el pegamento que une la enseñanza y el aprendizaje. El primer paso en el proceso de reeducación es ayudar al joven o al niño a hacer una nueva y muy importante distinción, que los adultos son confiables, que pueden ser una fuente predecible de apoyo, comprensión y afecto. (N. Hobbs)

Por Michael Mcknight

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s